Desde hace meses está creciendo la semillita de una asombrosa e insospechada revolución del barro en Ixtlan de Juarez, donde el oficio estuvo a un tris de perderse para siempre. Esta es parte de la historia:
Con 95 años, doña Amelia, siendo la última alfarera en Ixtlán, adopta como aprendiz a Rodolfo Pérez, mecánico automotriz, y le pasa la estafeta. Rodolfo se apasiona por el barro y, apoyado por su esposa Yazmín, se aboca por completo a buscar maneras para impedir que la tradición desaparezca. Se une así a COMALA y, un año después, a la Cooperativa 1050°.
Entre tanto, Innovating Tradition produce el documental Amelia, que se proyecta luego en el pueblo. Esto fomenta que la maestra reciba reconocimientos en vida y póstumos, de parte de las autoridades municipales y la comunidad.
A principios de 2025, maestros de la escuela primaria invitan a Rodolfo a dar un breve taller de alfarería para 70 niñås de 6° de primaria. Durante la quema de los tazoncitos, resultado del trabajo en clase, el entusiasmo y la alegría de lås chamacås flotaban en el aire.

Con la pasión y el deseo profundo de dar continuidad al legado de su maestra, Rodolfo imagina una COMALITA, hija de la Learning Community of Potters. Impulsado por Iván Monroy, amigo y ceramista regiomontano, e Innovando la Tradición, Rodolfo echa toda la carne al asador, volcándose en cuerpo y alma al proceso, y la visión echa raíces en un primer programa piloto.
Se preguntaba Rodolfo en alguna de las conversaciones de planeación: ¿Qué implica para lås niñås ser guardianås del barro y cómo no perder su creatividad? Y él mismo se ha ido respondiendo con la práctica cotidiana, adaptando principios y metodologías de COMALA, explorando cómo traducirlas para un público joven, y experimentando con sus formas propias de enseñar y aprender.
“Compartir y aprender te pone en un proceso de mucho aprendizaje. Aprendí la importancia de desarrollar la paciencia y la escucha, como nuevas herramientas. Comprender que lås niñås son individuos que tienen sus necesidades”.
El barro se convirtió en punto de partida para conversar sobre la conciencia del entorno y el territorio de Ixtlán, la colectividad como práctica viva, y para abrir espacios de juego y creatividad. Las manos jóvenes primero aprendieron a elaborar el tradicional apastle, estableciendo un vínculo directo con la herencia alfarera de su comunidad. Mientras, Rodolfo no deja de reflexionar en torno a la práctica de la enseñanza:
“COMALITA va mucho más allá de hacer piezas de barro; es un espacio que se va tejiendo en comunidad, que permite entrelazar mundos, perspectivas y sueños compartidos”.

“Sin perder de vista los pies, nuestras raíces, dar lugar a las inquietudes de lås niñås y a su curiosidad por saber qué sigue. No es una lucha, no es que esté mal o esté bien, cuando hay un ritmo o cuando hay otro. Es un estar con los oídos abiertos y con la intención abierta a escuchar, reconocer que no lo sé todo y aprender de ellås. Desarrollar las habilidades para compartir, reconociendo que cada grupo tiene sus particularidades”.
Así lo siente Rodolfo: “Buscamos dar continuidad al legado de la maestra Amelia Aquino (1928-2023) y de las mujeres que durante siglos han resguardado el conocimiento alfarero. Las niñas y niños, y ahora algunås adultås que también participan, no solo aprenden técnicas del oficio, sino que también cultivan valores como la paciencia, la tolerancia, la amistad, la perseverancia, la reciprocidad, la conexión con su historia y el valor por sí mismos y al cuidado a lås otrås. Así se forman como lås Guardianås del Barro, comprometidås con el cuidado de su legado, su comunidad y su territorio”.
Innovando la Tradición abrazó el proyecto de diferentes maneras: facilitando conversaciones para definir sus objetivos, métodos y aproximaciones; acompañó en el diseño de las sesiones, la evaluación posterior, así como en las convocatorias y la organización de los eventos de cierre de ciclo, y con mejoras sencillas en la infraestructura del taller y las herramientas. Rodolfo se integró al equipo de Innovando como coordinador de COMALITA, por lo que recibe una retribución económica mensual que le permite dedicar su tiempo y energía a echar a andar el proyecto. También lo invitamos, junto a su esposa Yazmín, a participar en un curso sobre el modelo ágil de aprendizaje autodirigido, que resultó fundamental para abrir la perspectiva de Rodolfo sobre las diferentes formas de trabajar con población infantil.
“Este proceso de formar guardianås toma tiempo. A veces, cuando pensamos en el barro, pensamos en un trozo de tierra y nos preguntamos ‘¿qué puedo hacer con esta bola de tierra?’ Pero todo el tiempo que estamos moldeando la tierra, nos va formando también. Y ellos necesitan tiempo para transformarse”.
-Rodolfo Pérez, Ixtlán de Juárez
Sesiones de COMALITA y sus Guardianås del Barro
El programa piloto corrió de junio a septiembre de 2025 con 11 niñås, y continuó desde septiembre de 2025 a febrero 2026, con encuentros regulares tres veces por semana. Con este segundo ciclo no podríamos estar más entusiasmadås: ¡hubo 22 asistentes, incluyendo 3 adultås, revitalizando así la tradición alfarera de Ixtlán!
Rodolfo ha construido un espacio de aprendizaje alejado de pedagogías opresivas, tan comunes en las escuelas, con una muy especial creatividad y sensibilidad. Él explica: “Surgió malestar en algunos por mancharse a la hora de amasar. La sensación de tener las manos sucias no les gustó: ‘no me gusta’, ‘se va a enojar mi mamá’. Hacer hincapié en que no importa mancharse. Acompañarlås en entender que no querer mancharse es algo natural socialmente. Hay que recordar que fuimos niñås. Lås educamos a ser adultås y no mancharse. Saber que si no pasamos por este proceso no podemos seguir al otro paso. Recordar que estamos hechås de barro”.

Foto pot Sindy Ruiz. Ixtlán de Juárez, 2025.